EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


STEREOSEXUAL


Las pastillas dormideras que me recetó el médico me atontan más de lo normal.
Tampoco me excito lo que debiera al estar con mi pareja en la cama.
Y no dan lugar a la imaginación, con lo que uno ha sido en sus tiempos.
Maldito jamacuco.

Hace tiempo que ya no cambio las sábanas de mi cama de invierno.
Y no hace falta que me comentes lo que piensas al respecto.
Dos de mis fans me dijeron el pasado sábado que me querían, y ya es suficiente.
Y uno que yo me sé tuvo por fin su carroza gay.

Las plataformas lo elevaron justo a la altura de mis labios.
Hubo épocas pasadas en que sacó brillo a la altura de los zapatos.
Me encantó que se le notara el triángulo entre las medias rotas de encaje.
Incluso en carnaval mis amigos gays son más amigos (y amantes) de lo normal.

Tengo otro amigo que siempre supo definirme a la perfección:
Es simplemente sexidro, dejaros de homo, hetero, trans………..”
Las etiquetas nunca fueron conmigo, aunque sí el dar por el saco con esta lengua venenosa mía que el diablo cuidará entre algodones por muchos años más.

Y actuaré de nuevo para deleite de mis detractores, que ansían
tropezarse de nuevo con la chistera de la mala baba, con el dardo afilado a
no poder más en este cabaret que ya va adquiriendo la altura que deseaba.
Se hizo rogar, no estaban mis meses pasados para excesos. Sorry, darlings.

Pero vuelvo.
Mañana salgo de compras a renovar vestuario y atrezzo.
Y se lo dedicaré a mi Divina Sweet Lolita, que me hará falta más
allá del aplauso, el abrazo y el besuqueo que me sigue gustando dar
a las mujeres que me sonríen de todas las maneras al verme.

Y mi libro sale dentro de poco. Cosas del calendario, el marketing
y demás lindezas que dejo para los que saben que no hay nadie como yo
para hacer coincidir fechas a golpe férreo de almorrana en verso endecasílabo (mi favorito).

Ya sé que este poema no es como los anteriores.
Que no parece sacado de un sueño de amor ni de una
quimera romántica de esas sobre las que escribía hace meses,
días, horas, minutos…
Qué le vamos a hacer.

Es que es hora de poner el orinal bajo la cama, tomarse el vaso de leche caliente, rezar por las buenas intenciones de los políticos que deben dimitir, por todos aquellos que apuntan en su lista de la compra los tapones auditivos para el fin de semana, y por todos aquellos que, con toda seguridad, se temerán lo peor de mí en los próximos días.

El Maestro de Ceremonias está de renovada inspiración.
Y mi alta médica se aproxima en breves días.
Que se preparen todos ellos, incluido el que tengo roncando a mi lado en este momento, que como decía el bueno de Barry Fitzgerald en “El hombre tranquilo”, lo nuestro va a ser “homérico”.

Como esas películas que se publicitaban con sonido dolby sensoround.
Terremoto volcánico. Barca de Caronte entre las vigas naturales de mi dormitorio.
Y versos… muchos versos en este lap-dance que disparará su mejor fotografía
al tiempo que estampará la mejor firma tras el “intro” de mi inminente tomo poético:

Pese a todo, sigues siendo mi debilidad,
mi aria de amor,
mi mejor momento en el Rosario de los Misterios Gozosos:
bendito lado derecho de la cama, que me hace ver las cosas con claridad.

Pero eso ya lo decían mejor que yo mi adorada Escarlata
(lo de Scarlett lo dejo para los snob agilipollados de hoy día), o ese
otro empedernido romántico con alma atormentada:

mañana será otro día,
aunque no sé por qué de todos los blogs del mundo,
habré elegido éste para mostrarse tan stereosexual.

Buenas noches…

(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009