EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.




La vida desoladora de los que pierden en el mundo del amor:
el personaje desesperado de "El amante", puro sentimiento en busca de unas caricias que proporcionen la vida entera, y la locura de quien sufre el desamor más absoluto y sus consecuencias, hasta que, tras perder el corazón, también pierde la cabeza bajo la versión en saxofón de "Caruso".
Oky, soberbio, escenificando "El amor", la mítica canción de Massiel.

La parte más irónica de todo el show: cabaret en estado puro para desgranar, de manera burlesca y satírica, el mundo de la política y sus consecuencias, de la gente intolerante que no soporta a los que no son como ellos, las leyes absurdas que favorecen a los de "siempre", y luego una receta para obtener una vida mejor en este "pequeño teatro de la vida".
El Maestro de Ceremonias de Blanco, ataviado con cuello cervantino, chistera plateada, máscara de payaso y abanico de plumas negras.

El momento más divertido de todo el Grand Guiñol.


Tras la parte satírica y cabaretera, el personaje se retira el maquillaje para hablar de los más desfavorecidos del mundo, cuya vida dista mucho de ser un gran circo.
Es la realidad de una vida dura...

La otra cara de la moneda.



Número final: "Al otro lado del túnel", el canto a la esperanza para los que han perdido la luz y la fe en la vida, acentuado, en los últimos minutos, con el tema musical "Como las alas al viento", de la gran Rocío Jurado:
"Lucha, lucha, lucha...".

Pero no te rindas.