EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


JUGLAR DE LAS ESTRELLAS


Hay noches que se esculpen
a lo largo de una barra de bar,
hay historias que se escriben
a la luz de la luna,
hay miradas que se expresan
tras la enésima copa, y hay tristezas
que no precisan de lágrimas.

Cuánto cuesta acabar un verso
cuando los amores perdidos se
distancian aún más lejos,
decía el rapsoda al tiempo que confesaba
a los cuatro vientos que la amargura
y la frialdad que le rodeaban habían
sido diseñadas por la mejor de las modistas:
la señora decepción.

Este es el canto del juglar de las estrellas,
el acorde certero en cada latido de su corazón,
el blues oscuro del testigo solitario
de cada fragmento de vida,
el reflejo al otro lado del espejo...

El trovador de la madrugada.

CREER EN TI


Dicen que esto puede ser un acto de fe
escrito en mayúsculas,

porque me han advertido de que

no eres como las demás.


Pero me acerco a ti

y veo en el brillo de tus ojos

una chispa de calor sincero,

tal vez merezcas la pena

porque me sonríes de manera especial.


Me embriagas con tu aroma,

con tu charla versada y culta,

con tu mirada directa

al blanco de la diana más lejana.


No sé por qué hablan mal de ti,

porque yo quiero creer que no eres así.


Que seas el ángel que vele mi sueño,

que me arropes con una sola de tus caricias,

que comprendas mis palabras,

que alcances la cumbre de amor.


No sé por qué hablan mal de ti,

porque yo quiero creer que no eres así...

Y si hablan, que hablen,

porque he descubierto cómo eres en realidad.


Estuve esperándote tanto y tanto tiempo,

regodeándome entre sábanas solitarias

que me confundían con nombres distintos,

hasta abrir por la página en que aparecía

tu nombre... y creer...

creer que sí existías

para mí. Sólo para mí.


Un sueño hecho realidad...


(c) ISIDRO R. AYESTARÁN, 2010

LAMENTO


Ten cuidado, forastero,
que esta calle no es lo suficientemente

grande para los dos.

Ni para ti... ni para mí.


Volarán las balas sobre Mundo Street,

sobre los colosos de cemento

habitados por muñecos de cartón,

y a nadie le importará que juguemos

a perder la vida por una mala palabra

o por una mala mirada.


Y entonces... ¡BANG!

Ya te avisé,

en este mundo no cabíamos los dos.


Quizá exista un mañana que te dé una segunda oportunidad...

Quizá existan unas gentes que se detengan a escucharte...

Quizá dejen de existir los quizás, y todos ellos se conviertan

en un sí rotundo.


Pero eso no será hoy, vaquero,

porque han apretado el gatillo de la incomprensión.


No, forastero,

no podíamos pasar los dos por el mismo lado,

ni mirarnos a los ojos para decir buenos días,

ni siquiera darnos un apretón de manos sincero.


Y ahora cabalgo solo,

con el sonido de la armónica a lo lejos.


Silbaron las balas sobre Mundo Street,

en la noche en que desafiaron a un poeta

a morir bajo el hechizo de sus versos.


versión poema de mi texto "Balas sobre Mundo Street"
fotografía original: POWEREDby NEL

PERMANEZCAMOS JUNTOS...


Fui su Maestro de Ceremonias
y distribuí las mesas esta noche,
si a alguien no le gustó, peor para él,
porque yo me lo he pasado muy bien
aquí, entre todos ustedes.

Somos una familia,

y nos dará igual lo que digan,
seguiremos hacia delante
cueste lo que cueste...
¿Quiénes?

Los amigos que se suben en el tren de sueños,

las musas y trovadores que cantan en mis versos,
la gente que me sigue, me lee y me escucha,
alguno que me critica y me grazna más de la cuenta...
Qué mas dará.

Sólo sé que somos una familia,
que nos dará igual lo que digan,
y que seguiremos hacia delante
cueste lo que cueste,

en esta noche de estrellas blancas,
en este momento de varitas mágicas,
en este preciso instante en que
el alba nos aguarda con los brazos abiertos...

Sí, queridos míos,

permaneceremos todos juntos,
hoy sobran las palabras,
nos sudan los motivos,
nos dará igual el tiempo que haga
y no nos dejaremos impresionar por los de siempre...

Desempolvaremos las luces de colores,
los grandes decorados de imposibles tonalidades,
algún que otro elemento de atrezzo y mi bola mágica,
donde veremos el futuro que depara
la sonrisa que esbozaremos juntos
al abrazarnos, al querernos,
al sentirnos vivos de nuevo.

Somos una familia,

y nos dará igual lo que nos digan,
seguiremos hacia delante
cueste lo que cueste,

Sí, querido lector, amiga lectora...

PERMANECEREMOS TODOS JUNTOS.

(c) ISIDRO R. AYESTARÁN, 2010



fotografía: POWEREDby NEL