EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2016

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


DECADENCIA: ESPALDA CONTRA EL MURO

AGONÍA EXTREMA,
DESTINO INCIERTO,

REVOLOTEO DE CUERVOS

CARROÑEROS AL SON

DE LOS SENTIMIENTOS,

DE ESE NUDO EN LA GARGANTA

QUE REDOBLA HACIA UN FINAL.


video

(c) Isidro R. Ayestarán, MMXI

DECADENCIA: HUMEDAD DE BARRA DE BAR


... Soy una silueta troquelada en un horizonte
de luces y sonidos, de músicas para envolver la resaca...

al tiempo que pido otra copa que pagaré con mis versos

empapados en vida y sentimiento.


Un precio muy alto, lo sé.

Pero qué más da ya...


fotografía: Sergio Torres Toca
video

HUMO


El humo se marchó de mudanza
a un apartamento con vistas a la calle,
ventilado desde el mismo amanecer,
soleado en sus cuatro puntos cardinales.

En las paredes de los bares
ya no se respira el murmullo de las voces,
que ahora cantan coplas bajo
los balcones ministeriales.

Todos zarpando a un nuevo Molokai
de mal vistos, olvidados,
apestados, mal humorados...

Todos zarpando lejos de ese
otro islote de ignotos atolondrados,
con la denuncia constante en la mano.

Sí, somos más europeos.
Y en el reflejo de nuestro espejo,
ya no hay ángulo para amontonar
tanta y tanta majadería.

Ahora, la gente está en la calle.
Pronto... ni eso.

(c) Isidro R. Ayestarán, MMXI

DECADENCIA; EL HALCÓN NOCTURNO


Ponme un whisky doble, amigo,
y a la chica del fondo lo que ella te pida.

Qué más da. Aún tengo un billete

en la cartera, junto a su fotografía,

los poemas que le escribí durante

mis largas noches de bares...

y el sabor del último beso

que le lancé a los labios.


Qué más da...

Aún falta mucho para que amanezca.

Mientras, como un halcón solitario,

revolotearé sobre el recuerdo

de su mirada.


video

fotografía: POWEREDby NEL