EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


LA FEMME DE LA NUIT

Fragmento del recital ofrecido el pasado viernes 23 de octubre en la librería MÁS QUE LIBROS de Santander con motivo de la presentación en la capital cántabra del poemario DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS.
"La femme de la nuit" es un poema dedicado a una vieja prostituta de la esquina de San Bernardo en Madrid, ya fallecida, quien se mantuvo cada noche en su esquina como un adorno más, a la espera de una compañía sincera o tan sólo una muestra de cariño o atención.
Va por ella.



Se maquillaba primorosamente
cada noche para acudir a su trabajo
en la esquina de San Bernardo,
vistiendo sonrisa de porcelana
con tacón de aguja a juego
y ese eco en la mirada que le devolvía
el recuerdo de mil historias pasadas,
de un amanecer amable entre
sábanas de hilo y café recién hecho;
pero ya hace quince años que se cumplieron
otros quince de aquel amanecer en su memoria,
y cada combate de ahora es una apuesta
al beso más certero.

Un ratito agradable pregonaba
desde el artificio de la cosmética,
sin abrigo de pieles ni bolso de firma,
sin el descaro lozano del acento extranjero
sino del castizo te quiero de toda la vida
a cambio de un puñado de buenos sentimientos.

Una gran dama flanqueada por
Lolitas con saque de corner
por encima de la rodilla
y sin temor al fuera de juego,
en pleno duelo de desencuentros
donde el trofeo es un vuelva otro día,
caballero, jóvenes señoritas de compañía
venidas a menos más allá de su vestido
tubo de cuero y cinturón ancho en plan
eufemismo del “tú tenías veinte años y yo…
ya ni me acuerdo”.

Todo pura mentira en un bolero
teñido de rubio imposible, con
acordes a color carmín de todo a cien
pero al ritmo lacerante de mil
noches sin dormir… ni tan siquiera
acompañada desde hace más de dos décadas.

Mirada baja sobre el asfalto,
procesión sin redobles
donde la saeta es un continuo orgasmo
ahogado tras ventanales de persianas rotas,
sempiterno cigarrillo en la comisura
de los labios sobre una boquilla que viste
andrajos mal cimentados,
vieja dama al compás de un piano
demoledor en un café bar que tuvo
tiempos mejores, pero donde aún ponen
trono y palio a su particular Virgen de los
Dolores, esa vieja dama que no se rinde,
sentada junto al pianista a quien nadie dispara,
regalando banda sonora a los acomodados
en su barra de bar que cuentan viejas historias
sobre la eterna verdad destilada en lo
profundo de su mirada.

Como un cuadro de Hopper,
como un acorde de blues,
como un paso de tango mal dado
en el latido de su corazón…

La música cesa y el silencio se instala
en ese par de segundos que parecen
querer aglutinar toda una vida.

Y más allá de su propia noche,
se instala, definitiva, la de la gran ciudad
de los plomos fundidos, donde todo
queda a media luz por el ahorro
en tiempos de crisis desde un bando municipal
que no conoce de rebajas…

Y el piano llora a lo lejos mientras
recorre el sendero hacia su habitación
alquilada, con paredes empapeladas
por nudos en la garganta y lágrimas gris
marengo, donde ya hace tiempo
que en su calendario no se anota
“hoy toca encontrar a mi héroe”,
el superhombre capaz de ser confidente
a lo largo de la autopista de asfalto que
no lleva ya hacia ninguna parte…

Vieja dama que se prende otro cigarrillo,
allí sentada, en un sofá destartalado
en mitad de su nada,
ante una ventana que hace tiempo
que no da al lugar donde se asoma
el sol cada mañana.

(c) ISIDRO R. AYESTARÁN

el recital en MÁS QUE LIBROS (Santander)






Con unas pizarras que evocaban nuestra infancia en la escuela, donde se escribieron fragmentos de los poemas del libro, y acentuado con la muñeca de trapo a quien conocí hace años en un contenedor de basura, dio comienzo el recital presentación de DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS en la librería Más que Libros de Santander.
Recordando a Ana Diosdado, cuya cita "Me gustaría volver a tener doce años para creer que la vida comienza cada día" abre el poemario, se recitaron varios de los títulos que componen mi nueva obra que, ya en Cantabria tras su paso por librerías de Madrid, Gijón, Valladolid y Barcelona, prosigue su rumbo promocional.
Mil gracias a todos.

se levanta el telón en Santander

... y tras el periplo por Madrid, Valladolid, Gijón y Barcelona, este viernes 23 de octubre, a las 19.30 horas, levanto el telón en Santander en la librería MÁS QUE LIBROS de la calle Alonso, donde desgranaré parte del repertorio poético de mi DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS.
Os esperamos!!!!!!!!

PROSIGUE LA GIRA PROMOCIÓN DEL NUEVO POEMARIO



Prosigue la gira promoción de DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS. Esta vez las fechas son las siguientes:
martes 13 octubre - librería EUTOPÍA (Valladolid)
miércoles 14 octubre- librería LA REVOLTOSA (Gijón)
jueves 15 octubre - librería BARRA / LLIBRE (Barcelona)

arranca en MADRID la gira promoción de DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS





DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS, el nuevo trabajo literario del autor y rapsoda santanderino ISIDRO R. AYESTARÁN arranca su gira promoción en Madrid con una serie de recitales teatralizados en:
Enclave de Libros - 7 octubre - 19.30 horas
La Inquilina - 8 octubre - 20.00 horas
La esquina del zorro - 9 octubre - 20.30 horas.
Además, también se podrá encontrar a la venta en Atticus-Finch y en Traficantes de Sueños
Editada bajo el sello Émepe de la editorial MundoPalabras, este nuevo título del artista y escritor santanderino contiene claras influencias del cine neorrealista realizado en los años 40 y 50, cuyas imágenes y bandas sonoras han inspirado los poemas que pueblan esta obra esculpida en un tiempo de desencanto y crisis económica y política, escrita a caballo entre Santander y Madrid, por sus calles, sus plazas, sus cafés, sus locales de madrugada, con el papel y el bolígrafo siempre a punto para hilvanar esta colección de versos que evocan aquellos tiempos felices que canturreaban nuestras madres en sus viejas nanas antes de irnos a dormir y que, contra todo pronóstico, se han transformado en terribles pesadillas cotidianas nada más despertar, entonadas en este propósito de acariciar el cielo de entonces a golpe de tecla, a golpe de verso…
“como si la vida sólo dependiera de un poema… aunque nunca tuviera premio”.