EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


VARIETÉS I - el cabaret


Primer fragmento del show VARIETÉS, grabado el pasado domingo 15 de octubre en el RVBICON de Santander. La parte dedicada al mundo del cabaret más deslenguado, socarrón y satírico, con números como "El titiritero", "No me dejes con la mesa puesta", "Cobijando mamarrachos" y "Señorita Medio Metro".

y 10 años después, llegan las VARIETÉS!!!!!





Diez años en el mundo de la farándula bien que se merecían una celebración por todo lo alto, y VARIETÉS, el nuevo montaje escénico, es la guinda de este pastel en forma de trayecto de largo recorrido por los distintos repertorios que han poblado mi carrera, desde aquellos primeros recitales con el blog literario "Nocturnos" pasando por los primeros espectáculos de "El cabaret de los sueños". Desde los shows en la sala Colilla Queens junto al maestro del transformismo OKY a, ya en solitario, con "Bohemian Cabaret" o "Trovador de la madrugada". Desde la sala Doble Arte al Rvbicon, pasando por el Canela, Retros, Ribera del Mar, Santa Fe, Zeppelin, Urban Classics y la sala Bukowski de Madrid.
Todos ellos han servido para cimentar al poeta y al artista, y la sala Rvbicon de Santander se armó con toda la caballería para levantar el telón con este espectáculo donde un excéntrico Maestro de Ceremonias, más glamouroso que nunca con su frac y su bastón, fue desgranando el repertorio más socarrón y cabaretero para dar paso, con chaleco y sombrero bajo, a los tangos y el arrabal del solitario alcoholizado que recita a las estrellas o al rapsoda comprometido con los problemas de hoy día convirtiendo su bastón en una escopeta con la que afrontar los distintos desafíos que la vida va poniendo en el camino.
Así fue VARIETÉS.
Y la próxima cita, el martes 31 en el Canela de Santander.

segunda parte del TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR

Segunda parte del espectáculo TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR, realizado en la sala Black Bird Culture I Music de Santander con motivo de la presentación al público y los medios de SILENTIUM. mi nueva obra literaria que aglutina poemas y relatos dedicados a los habitantes del mar, el asfalto y una vida que aprisiona y ningunea, editada por el sello independiente Alas Ediciones.

primera parte del TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR

Ahí os dejo la primera parte del espectáculo ofrecido el pasado sábado 30 en la sala Black Bird culture i music de Santander con motivo de la presentación oficial de SILENTIUM. mi nuevo libro que aglutina relatos y poemas que hablan sobre los habitantes de un mar y un asfalto que aprisionan y ningunean.
Con la participación de Irene Filandera (violín), María Arce (danza), Jorge Rodríguez (tambor) y el propio Tracata (ilustrador del libro que realizó la portada en directo durante la representación), se desgranaron algunos de los títulos más significativos de la obra ante un público que abarrotó la sala.

Truenos en Tiempos de SILENTIUM Tour

Cuesta la extrañeza de pensar en olas y ver verjas, de mirar las aceras y no entender lo que habita en ellas, cuestan las fronteras que se han inventado otros y que se dibujan como axiomas geográficos desde las infancias, cuesta de igual manera no lanzar al mundo SILENTIUM., texto que apuesta por las olas, por las infancias, porque autores como Isidro R. Ayestarán asumen la valentía de las letras como la revolución asume que se va haciendo cada día más tarde. Cuesta no ser sincero con las cicatrices, pero cuesta mucho más no ser honesto con las heridas en carne viva, heridas sin sutura que este texto entrega al lector, cueste, irremediablemente, lo que cueste.

Presentación en formato escénico-teatral en la sala BLACK BIRD culture i music Club de Santander, el sábado 30 de septiembre, a las 20:30 horas.

PVP SILENTIUM. - 15€


entrevista en LA FACTORÍA DEL RITMO





Estas son algunas de las perlas que he arrojado a lo largo de la entrevista. Podéis leerla entera en el siguiente enlace:
http://www.lafactoriadelritmo.com/fact25/isidro-r-ayestaran/rapsoda-trueno-silencio


SILENTIUM. vídeo promoción

Ahí os dejo con el vídeo promoción que el departamento artístico de ALAS EDICIONES ha realizado para llevar SILENTIUM. a todas partes. Unas imágenes muy reivindicativas, a juego con los relatos y versos que pueblan las 110 páginas de mi nueva obra.
Espero que os guste.

llega SILENTIUM.


"He visto buitres con alas blandiendo coreografías de estado, escuchado himnos y sinfonías que hablaban de los nadie, troquelado siluetas huérfanas de sombra y de alma, al viento banderas ondeando en el hipocentro de mil tornados"

LÁGRIMAS DE DIOS


Lloró Dios al despuntar la aurora,
al desmadejar el ovillo del desaliento
y comprobar que, unánimes,
el dolor y la soledad se troquelaban
en el horizonte nocturno de la vida.
La noria de su silencio
se quedó sin tickets de entrada
y un nuevo aviso de bomba desarmó
el puzle no apto para menores de cinco años.

Vio Dios lo que había creado,
lo desteñido de su nombre
y lo desangelado de su entorno.
El mar ya no era azul, sino rojo.
El árbol, verde en primavera,
se tornó desnudo inmortal en un
otoño sin fecha de caducidad.
El invierno fue el único que
permaneció frío y glacial,
envolviendo al verano hasta
agotar su identidad. Y la torre de babel,
cada vez más alta, imponía el idioma
de la incomprensión a base de tiros en la nuca
y éxodos rutinarios hacia la solución última
en una frontera que había que adivinar.

Despuntó la aurora,
lloró Dios, y mudo,

optó por el suicidio.

(c) Isidro R. Ayestarán
SILENTIUM.
MMXVII

SILENTIUM.

Vídeo promocional de SILENTIUM. Mi nueva obra literaria que aglutina pequeñas historias desde al asfalto, versos desde la orilla... y una invitación a la meditación y el silencio.

PRÓXIMAMENTE.

PASEÍLLO


video

Desperté a la pesadilla y me abalancé escaleras abajo, raudo, con respiración inquieta y aliento expectante, con un hilillo de voz que apenas dejaba escapar tu nombre, pero el miedo me impidió atravesar aquella puerta que alguien había dejado entreabierta.

Mamá me gritó que no mirara, pero yo sólo quería verte una vez más, aunque simplemente fuera de espaldas mientras aquellos hombres te arrastraban calle abajo, empequeñeciéndote de tal manera que de ti tan sólo quedara un punto lejano perdido en el horizonte de una noche a la que la luna no quiso iluminar.

No volví a verte nunca más, y aún hoy, en que ya soy mayor, cuando veo una puerta entreabierta, recortada en la madrugada, me apoyo en ella para seguir sintiendo el calor de tu último beso de buenas noches.

ISIDRO R. AYESTARÁN

EL HOMBRE DE AGUA

Perdió su billete en lo recóndito de la oquedad de su mirada, en lo vacío y mudo de un lenguaje torpe de luciérnagas con plomos fundidos. Quedó desolado en el centro de una plaza en un tiempo amarillo y asientos solitarios, donde las maderas apolilladas crujían en su única manera de entenderse. Sintió la necesidad de comunicarse y entabló diálogo con sus extrañas parejas de baile, sin embargo, la música de su voz sonaba lejana, como de una primavera aturdida por su gula floral en un tiempo invernal donde el hielo y los árboles desnudos se resaltaban en un lienzo torpe de pinceladas reventadas tras un ataque terrorista.
En un instante de silencio echó la mirada hacia otros puntos cardinales, y se vio solo, empequeñecido en un decorado inmenso que se veía devorado paulatinamente por un denso humo y un color sepia de entreguerras.
Corrió raudo al escuchar el sonido de un tren lejano. Los asientos de la plaza se derrumbaron demolidos por su propio silencio tras tanto tiempo echando en falta a quienes los ocuparon antaño. El impulso de supervivencia escuchaba aquella respiración agitada de los raíles, pero el camino confundido del aturdimiento lo llevó hasta una pasarela de hormigón y cemento donde un graffiti callejero apenas se resaltaba sobre viejos carteles electorales, programas de autoayuda y anuncios propagandísticos de un nuevo apocalipsis.
Sintió el correr del tren bajo sus pies mientras el piso de la pasarela se caía a pedazos hacia un abismo sin fondo. Lloró al verse cada vez más pequeño y el tren se perdía en un punto lejano ya.
- Era el último tren – anunció una voz a sus espaldas –. Lleva a los muertos que quedaron rezagados y que alguien olvidó en lo oscuro del callejón de las tinieblas.
Enloqueció al no ver a nadie cercano, al ignorar de donde procedía la voz mientras giraba sobre sí mismo una y otra vez mientras el atrezzo de cartón piedra se desmoronaba trémulo al son de un violoncelo que una mujer raída tocaba en lo alto de una sima. Su rostro, sin ojos, se movía al compás de su música de réquiem ajeno al revolotear de unos cuervos negros sobre su cabeza y un camisón ceniciento que se iba descomponiendo en cada nota sobre aquel extraño pentagrama hasta dejarla completamente desnuda.
Con pasos nerviosos comenzó a escalar aquella pequeña montaña que también se iba desintegrando con cada nota. Al llegar a la cumbre, la mujer cesó su música de réquiem, se puso en pie, y tras un leve intento por esbozar una sonrisa otoñal quedó convertida en escarcha ante sus ojos. Y quedó más aturdido aún.
En ese momento sólo el silencio y una densa niebla lo rodearon.
Comenzó a llover de una manera premonitoria antes de la tormenta. Y él también comenzó a fundirse en agua al tiempo que se hacía un ovillo consigo mismo en un intento por hallar respuesta ante tanta incomprensión a su alrededor.

El sonido de unas sirenas lo despertó a su realidad.
Se vio sobre una camilla, donde una procesión de focos lo deslumbraban al tiempo que punzadas de calor lo atacaban sin piedad por todo lo que quedaba de su cuerpo. Sin embargo, a pesar de lo irreal de los minutos previos a su despertar a la consciencia, se sentía vivo. Y lloró por eso.
Recordó que aquella mañana, siguiendo a rajatabla su rutina laboral, se dispuso a coger el tren de cercanías que lo acercaría a su puesto de trabajo. Las mismas caras mortecinas de cada mañana lo acompañarían en su viaje de apenas veinte minutos.  El mismo ritmo matinal, los bostezos retardados, las ojeras resaltadas y el silencio en cada una de las miradas. Incluso los mismos asientos destinados para las mismas personas. Como cada mañana.
Apenas diez minutos después, mientras terminaba de leer los titulares en el periódico local, una voz grave rompió la rutina de aquel lunes. Quien gritaba palabras ininteligibles era una mujer de mediana estatura y melena negra quien, portando una gran funda metálica negra de instrumento musical, reventó en mil pedazos antes sus ojos. Y a partir de ahí una sucesión de gritos ahogados por el estruendo de la explosión, junto al romper de cristales, asientos que se levantaban de sus anclajes y restos de cuerpos humanos que vomitaban sus vísceras contra su cuerpo, fueron las últimas percepciones que tuvo de aquella terrible realidad.
Un enorme telón rojo nubló su visión. Adivinó al fondo de un vagón a un chico joven que intentaba ponerse en pie entre el humo y los restos del vagón, pero le vio hundirse de nuevo al comprobar que le faltaba media pierna, arrancada de cuajo. Otra chica joven había quedado encajada entre los restos de uno de los ventanales del vagón, inerte, despedazada. Él intentó mirar su propio cuerpo, con miedo, sin poder esbozar un leve grito. Punzadas de dolor y calor le embargaban allí donde segundos antes había sostenido el periódico de la mañana. Le faltaba el brazo izquierdo y la mano derecha era tan sólo un muñón ensangrentado.
Y entonces, apagó su mirada.

La tormenta cada vez estaba más cerca.
Los relámpagos centelleaban y laceraban el paisaje.
El eco de un violoncelo se escuchaba a lo lejos, junto al revolotear de unos cuervos negros que se reflejaban en charcos de agua, barro y escarcha.
La lluvia había cesado y un viento atronador arrastraba todo a su paso, incluso a los charcos de agua, los cuales, protagonistas en ese extraño y apocalíptico paisaje, se hicieron uno hasta formar un enorme lago.
Un grito estremecedor sirvió de prólogo a un relámpago, y del lago salió una mano hacia lo alto, con los dedos bien abiertos, como si así quisiera apoderarse de todas las respuestas posibles ante tanta incomprensión.
La tormenta siguió su baile.
Los cuervos graznaron y continuaron su viaje entre las nubes, sorteando relámpagos y a la música de réquiem que sonaba en un violoncelo hasta el final de su partitura.


Como cada mañana, la enfermera entró en la habitación del hospital y depositó, junto a la mesa del desayuno, el periódico de la mañana. Cerró luego la puerta tras de sí y la asistenta, de manera rutinaria, comenzó a dar de comer a la boca al paciente de mirada triste que continuaba perdido en un terrible sueño del que no quisiera haber despertado nunca.

(c) Isidro R. Ayestarán
MMXVII

POR TI

Contaría las brazadas que me restan por alcanzarte,
las noches a la luz de las estrellas
por fundirme en tu mirada, las lágrimas
furtivas al nombrarte, ese nudo en la garganta
obligado mientras esquivo el primer plano
al otro lado de la barca. 

Por ti, sólo por ti, surcaría esta calzada
asfaltada de miedo y silencio,
por abrazarte de nuevo, retornar al juego
de las sonrisas infantiles y sentir la aventura
de la vida en cada poro de nuestra piel.

Esta misma piel que me arrancan a tiras,
desollada por la carroña burócrata
que utiliza la mentira y la nada más absoluta
para pulir su trono de mierda.

Por ti, sólo por ti,
que eres lo que de verdad merece la pena,
por quien me desalojo de la madrugada
para soñarte, por quien me abandono
en mis pensamientos al faltarme horas para anhelar

el regreso a casa.

(c) Isidro R. Ayestarán, MMXVII

BAUTISMO

La frontera se llamaba
ilusión, sueño, despertar, quimera.

Y aventura, música, baile y aquello
que en otros tiempos se denominaba
como “vestir de domingo”.

Pude leerlo en sus ojos
faltos de vida tras haber
viajado por la tierra del miedo,
el silencio y el temor,

y nadé como nunca hacia
esa otra orilla,
con el impulso y el aliento necesarios
para poder ser bautizado de nuevo
con cualquiera de aquellos nombres
esperanzadores con que soñábamos
desde el letargo de nuestro túnel de noche.

Sí,

una brazada más, y ya amanece.

texto y fotografía: Isidro R. Ayestarán

HERIDA


Te hirió la vida en un momento,
en un leve instante teñido de dolor
envuelto en lazadas de lágrimas sin aliento,
sin meta alguna, sin destino ni rasgueo
de banda sonora.

Te hirió a pelo,
sin avisar, sin anestesia,
sin última cena, sin derecho a una llamada,
sin un beso de buenas noches, sin un petting
previo al revolcón sobre la almohada.

Te hizo daño y la odiaste por ello,
porque tiñó de noche la aurora,
desafinó el canto del jilguero y estrelló
todos los aviones sobre las torres de cemento del alma.

Tu alma, tu cuerpo, tu anhelo.
Tú, siempre tú, como el niño que lloró
por vez primera al verse la herida tras caerse

de la infancia de cuatro ruedas.

(c) Isidro R. Ayestarán, MMXVII

NANA


Dejarás de tener miedo al asomarte
a esta ventana de lunes,
al aterrizaje forzoso de la
hoja del calendario,
a ese soplo de aire fresco
que se resquebraja mientras
se desliza entre tus dedos,
a la aridez del recuerdo de mi nombre,
a la torre de babel que se manifiesta
con cada tempestad, a cada lágrima
que vierten las nubes
para acompañarte en tu naufragio,
a vagar, solitaria, por el camposanto
de la añoranza.

Dejarás de tener miedo a las miradas
esquivas que se muestran en el escaparate
del disparate más acentuado,
al redoble del eco en la saeta
a una virgen entre flores,
cirios y costaleros,
a seguir paso a paso la receta para
caminar en dirección al centro de la diana,
a no encontrarte en medio de la multitud
que escapa en busca de la etiqueta
que reza “compañeros”.

Dejarás de tener miedo a
que yo no esté a tu lado,
a esa pista deslizante y peligrosa
donde se estrellan los pilotos automáticos,
a esa hoja en blanco hambrienta de letras
y sentimientos, a no encontrar el calor
de mi cuerpo al despuntar la aurora,
a que no te conteste al decirme buenos días,
qué tal dormiste, con quién soñaste…

Y dejarás de tenerle miedo al miedo,
a la velocidad de vértigo con que todo avanza,
a la distancia incomprendida que no
enseñan en los colegios, al estaño
con que se pinta el invierno,
a la tristeza en la pintura del payaso
que, divertido, recrea vidas en el escenario.

Y ese día, niña mía, lejos del miedo,
el temor, la soledad y el silencio,
te pararás en seco, echarás una
ojeada al mundo que te rodea,
y esbozarás una sonrisa sincera y abierta
al saber, de manera cierta,
que aún sin esas cosas, yo seguiré a tu lado
para cantarte por las noches,
como cuando sabías que yo estaba junto
a esa luz que se deslizaba por debajo de tu puerta.

Pero, ahora, mi niña,
duerme y no tengas miedo…

que enseguida te encuentran.

(c) Isidro R. Ayestarán, MMXVII

presentación del libro de relatos BARBARIE



Todos los relatos están escritos en tiempo verbal presente y en tercera persona. En todos ellos aparece un personaje secundario que, sin ser hilo conductor de los relatos, muestra cierta complicidad entre todos ellos. Se trata de un mendigo llamado Diógenes.
EL ENJAMBRE , de Luis Ruiz Aja, muestra una estampa literaria realista del fenómeno social del 15M. Se exponen las diversas tendencias del movimiento, la evolución de los personajes a lo largo del tiempo hasta vincularlos con el tiempo actual. El título proviene de la teoría del enjambre, opuesta a la tradicional militancia política.
BOLEROS DE CONVENTO, de Isidro R. Ayestarán, poeta y autor teatral, es un ingenioso relato que se desarrolla en una institución religiosa dedicada a la caridad entre los más desfavorecidos, que ha sido expropiada por el Ayuntamiento, y que ha de cesar en su actividad. Nos muestra el último día de la misma.
VALE, de Pedro Santamaría, uno de los autores que más éxito tienen a nivel nacional en el ámbito de la novela histórica, trata de la presencia de un don Quijote, sobreviviente desde el siglo XVII, decepcionado por el rumbo de la historia de España; un don Alonso que ha colgado la adarga y la lanza en astillero, y que pasea por el retiro con Sancho.
EL OCTOGENARIO DE LA TRISTE FIGURA, de J.Fernando Lestón, en contraste con el anterior, muestra un Quijote encarnado en un anciano estrafalario que utiliza a su nieto como escudero, y que participa en los movimientos sociales de hoy día.
LA ÚLTIMA PALABRA, Juan F. Hierro, recrea los atentados en París de 2015. Sus personajes son dos jóvenes musulmanes y una pareja de recién casados españoles, a los que el destino lleva a encontrarse en la discoteca de infausta memoria.
EL REY AMARILLO, de Jorge Tomillo Soto-Jove, también el dibujante del libro, es un relato descarnado en el que se muestra la decadencia de un rey del espectáculo, una especie de superhéroe caduco, que es asaltado, en su decrepitud, por una pareja de punkis.
VIDA Y MUERTE DE UN PAJERO, de Javier Tazón Ruecas, escritor, trata de la pornografía, del sexo desquiciado de los tiempos modernos, de la pedofilia y de la burocracia administrativa, narrado todo ello en un tono distendido y humorístico.
A QUIEN CORRESPONDA, de A.G.Topán, tiene como  tema la miseria creciente que va cercando a muchas familias como consecuencia de la crisis económica, un monstruo informe que las arrincona, como esa sombra referente del famoso cuento de Julio Cortázar: La casa tomada.
ANSIEDAD, de Noelia Zorrilla, es un relato de violencia doméstica, que no de violencia de género. Un relato en el que los tópicos sociales se entrelazan con la demencia de uno de los protagonistas para criticar los lugares comunes al uso sobre el tema.

CABALLITO DE MADERA, Sebastián Lasarte, argentino relacionado con el mundo del teatro, nos narra, en boca de un niño de cinco o seis años, la crisis de los refugiados. Es un niño que aparece varado en una playa, con la cabeza en el agua, todos recordarán la imagen. La crudeza del tema es rebajada por la candidez de la visión infantil.
EL SÉPTIMO A, de Ramón Qu, profesor de técnica literaria, actor y promotor de la vieja tertulia del café Ópera, se enfrenta con los desahucios. Recrea, en forma de monólogo narrado, los últimos momentos del desahuciado que espera la llegada de la comisión judicial. 
DE CERDO, Áureo Gómez, creador teatral, director y actor, es un relato fantástico cuyo tema es la génesis misma del Círculo Decadente, con artes metaliterarias, sin escatimar recursos de extrañamiento y pasmo para el lector, en un tono jocoso y divertido.