EL CABARET DE LOS SUEÑOS
una obra de ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2017

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.


SILENTIUM. vídeo promoción

Ahí os dejo con el vídeo promoción que el departamento artístico de ALAS EDICIONES ha realizado para llevar SILENTIUM. a todas partes. Unas imágenes muy reivindicativas, a juego con los relatos y versos que pueblan las 110 páginas de mi nueva obra.
Espero que os guste.

llega SILENTIUM.


"He visto buitres con alas blandiendo coreografías de estado, escuchado himnos y sinfonías que hablaban de los nadie, troquelado siluetas huérfanas de sombra y de alma, al viento banderas ondeando en el hipocentro de mil tornados"

LÁGRIMAS DE DIOS


Lloró Dios al despuntar la aurora,
al desmadejar el ovillo del desaliento
y comprobar que, unánimes,
el dolor y la soledad se troquelaban
en el horizonte nocturno de la vida.
La noria de su silencio
se quedó sin tickets de entrada
y un nuevo aviso de bomba desarmó
el puzle no apto para menores de cinco años.

Vio Dios lo que había creado,
lo desteñido de su nombre
y lo desangelado de su entorno.
El mar ya no era azul, sino rojo.
El árbol, verde en primavera,
se tornó desnudo inmortal en un
otoño sin fecha de caducidad.
El invierno fue el único que
permaneció frío y glacial,
envolviendo al verano hasta
agotar su identidad. Y la torre de babel,
cada vez más alta, imponía el idioma
de la incomprensión a base de tiros en la nuca
y éxodos rutinarios hacia la solución última
en una frontera que había que adivinar.

Despuntó la aurora,
lloró Dios, y mudo,

optó por el suicidio.

(c) Isidro R. Ayestarán
SILENTIUM.
MMXVII